| |
Glen
ha sido, desde que nos conocimos, el centro de mi vida.
Nos
conocimos en agosto del 99, cuando estaba de vacaciones en Europa
con una guía Spartacus de segunda mano bajo el brazo. Fue
un sábado por la noche, una noche en la que yo no quería
salir, cansado de ir a los mismos bares y meterme en lo oscuro para
tener un poco de sexo. Así es como empezamos nuestra historia,
en el cuarto oscuro del Cruising. Pasamos el domingo juntos (fuimos
al Rastro, al Retiro, al Thyssen...) y el lunes siguiente fuimos
a Toledo, y pasamos la noche juntos porque se iba por la mañana
de vuelta a América. Nos empezamos a escribir correos, a
llamarnos, y un mes más tarde ya había comprado mi
billete para ir a Tallahassee en diciembre.
Desde
entonces hemos estado viajando para vernos... yo he venido aquí
cuatro o cinco veces, él ha hecho lo propio yendo a España
en otras tantas ocasiones... hemos pasado temporadas juntos en Inglaterra
y en Suráfrica, y todo para estar juntos.
Es
la persona más dulce que he conocido nunca, amable y cariñoso,
un poco cabezota (del tipo racional), pero... ¿cómo
se puede describir a la persona a la que necesitas abrazar, o que
te abrace, para dormir? El amor más profundo que he sentido
jamás es el suyo, y cualquier cosa que pueda escribir ahora
acerca de él no será más que palabras.
Pase
lo que pase, le querré siempre.
|
|